Desde el 21 al 28 de junio un grupo de alumnos de primero y segundo de bachillerato, junto con los dos profesores acompañantes, realizamos un viaje de fin de curso a Grecia . Estuvimos en Atenas durante siete noches, visitando la capital del país, con la Acrópolis, el ágora, el templo de Zeus, además de pasear por su calles, el barrio de Plaka, Monastiraki, el mercado central, el museo arqueológico, la colina del Licabitos, con vistas espectaculares de esta impresionante ciudad de casi seis millones de habitantes. Asimismo realizamos varias excursiones: un día a Delfos, sede del oráculo de Apolo; otro día a Micenas y Epidauro, donde nos sentamos en las gradas del famoso teatro, el mejor conservado de la antigüedad; y otro día hicimos un crucero por las islas del golfo Sarónico: Hydra, Poros y Egina. El viaje finalizó con una cena típica griega en los alrededores del puerto del Pireo, donde pudimos disfrutar de la gastronomía griega y de sus danzas tradicionales. Muchas imágenes nos quedan de aquel viaje como por ejemplo el cambio de la guardia, frente al parlamento, en la mañana soleada del domingo, al día siguiente en que llegamos a Atenas, o la vista impresionante desde el monte Licabitos, con la ciudad a nuestros pies, una ciudad inmensa, caótica, pero a la vez entrañable, con las columnas de los templos de la acrópolis a lo lejos, las del templo de Zeus, la imagen del estadio Panatinaikós, las iglesias bizantinas o las pequeñas mezquitas perdidas entre sus calles. Y al fondo el mar Egeo, un mar azul, siempre en calma, bañando las islas del golfo Sarónico.
Para todos los que participamos en esta aventura el viaje se convirtión en un sueño hecho realidad.


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